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Trastorno

Obsesivo

Compulsivo

 

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La característica esencial del Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es la presencia de obsesiones y compulsiones que la persona siente como exageradas o irracionales, pero que aún así no puede controlar.

Las obsesiones son ideas o pensamientos que el individuo siente como intrusas, que se presentan espontánea e inesperadamente y que no coinciden con su idiosincrasia (parecen ajenas, aunque la persona sabe perfectamente que se generan en su cabeza).

Estos pensamientos generan mucha ansiedad. Las más frecuentes son ideas de contaminación (ej. al darle la mano a alguien), dudas repetitivas (ej. Verificar varias veces si se cerró la llave del gas), necesidad de tener las cosas según un orden determinado, impulsos agresivos y sexuales (ideas de hacerle daño a alguien querido o de actos sexuales que no se condicen con la moral del individuo).

Las compulsiones surgen como un intento de contrarrestar las obsesiones. Pueden ser comportamientos (como lavarse las manos ante obsesiones de contaminación) o actos mentales (como rezar ante obsesiones agresivas). No sirven para proporcionar placer, la persona no se lava las manos como una forma de cuidado personal, sino solo son un intento (fallido) de aliviar la ansiedad.

El trastorno consume una cantidad de tiempo significativo, por lo menos una hora diaria o más, y representa un marcado malestar que puede llegar a inhabilitar cualquier actividad, porque las obsesiones y las compulsiones finalmente reemplazan los comportamientos productivos y gratificantes. Se realizan solo para evitar la ansiedad pero a su vez generan mucho malestar y la persona cae en una espiral incontrolable que se convierte en un círculo vicioso: a mayor obsesión, mayor compulsión y mayor ansiedad y el círculo se repite.

 

Lic. Roberto Melchiorre.

 

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